Cromoterapia: ¿cómo te afectan los colores?

comprar pintura

Nos apasiona la decoración porque nos permite acondicionar el lugar en que vivimos para adaptarlo a nuestros gustos y necesidades. Nos ofrece la posibilidad de crear espacios a la medida de nuestra vida, zonas donde compartir momentos, cocinar, trabajar, jugar, descansar, disfrutar y, en definitiva, vivir. Por eso, cuando emprendemos una remodelación en nuestra vivienda la abordamos con motivación, ilusión y muchas ganas. Una de las reformas más sencillas y habituales es pintar las paredes y techos de nuestra casa. Hay quien lo hace por necesidad para solventar humedades, grietas o desperfectos y quien, regularmente, cambia los colores de su hogar por pura apetencia, por darle nuevos aires.

Cuando procedemos a comprar la pintura, normalmente nos mueven las razones anteriores para realizar nuestra elección: prima el hecho de crear espacios confortables, acordes con nuestros gustos. Sin embargo, es bien sabido que los colores ejercen una importante influencia sobre nuestro estado de ánimo, por lo que debemos elegirlos también en función del propósito para el que estén diseñadas las habitaciones (no es lo mismo elegir el color de un dormitorio que el de un estudio o el de una sala de juegos para niños). La cromoterapia –una técnica utilizada como terapia alternativa- también utiliza el color con propósitos curativos en trastornos físicos y emocionales.

A continuación, te contamos cómo actúan los colores sobre tu estado de ánimo y qué dice la cromoterapia al respecto para que aciertes con la elección de tu pintura plástica:

-Blanco: es sinónimo de pulcritud, paz y pureza. Escógelo para tu dormitorio o, si lo prefieres, imita el estilo decorativo nórdico empleándolo en toda la casa pero… ¡cuidado! Los expertos dicen que tanto relax puede conducir a la apatía y la indiferencia.

-Rojo: usado con moderación te dará una dosis extra de energía y vitalidad. No te lo recomendamos si eres una persona nerviosa o fácilmente irritable. Se dice que transmite sensualidad y se le relaciona con la reproducción y la fertilidad.

-Azul: es un tono relajante, muy recomendado para garantizar el descanso de los más pequeños. Genera serenidad y te ayudará a mantener la cabeza fría en situaciones de estrés. Los especialistas en cromoterapia dicen que purifica la sangre, mejora los dolores y ayuda en los  trastornos auditivos.

-Verde: en un tono suave puede actuar como sedante, ayudar a conciliar el sueño y aliviar tu fatiga. Si optas por un verde pistacho o fluorescente conseguirás espolear tu ánimo, incrementar tu confianza y sentirte cargado de energía juvenil.

-Naranja: refleja el perfecto equilibrio entre confort y dinamismo. Invita a la diversión y a mantenerse activo. Puede ser una buena opción para una sala de juegos infantil. Estimula el sistema respiratorio y favorece el apetito.

-Amarillo: al mirarlo nos viene a la cabeza la luz de sol. Potencia la iluminación interior y nos contagia de alegría y buen humor. Es una buena alternativa para lugares de trabajo, porque estimula la imaginación y potencia la creatividad. Transmite fuerza y energía. Se le atribuyen beneficios sobre los trastornos digestivos.

-Violeta: la cromoterapia dice que este color ayuda a combatir las cefaleas y a reducir los trastornos de ansiedad y angustia. Sin embargo, abusar de él puede causar tristeza y melancolía.

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